¿A qué huele una vagina?

El olor de los genitales femeninos es un tema que no pasa desapercibido con el paso de los años y aparece en las conversaciones de los hombres de todas las generaciones.

Si bien es cierto que no todas las vaginas huelen por igual sí debería tenerse presente que hay mucho desconocimiento en torno a este tema. El olor de la vagina podría identificarse por aromas dulces y algo acres o aromas fuertes que se relacionan con la típica expresión “huele a pescado” y que recuerdan a la falta de higiene.

Primero de todo hay que romper con la idea de que la vagina es un reducto de gérmenes que debe lavarse con absoluta dedicación hasta que no exista ni una muestra de olor o lubricación. Aunque es cierto que en la vagina existen gérmenes, ha de tenerse en cuenta que no todos ellos son nocivos. En este caso, en condiciones saludables las bacterias de la vagina tienen una función beneficiosa. En consecuencia, la total ausencia de esta clase de gérmenes es nociva para la mujer. Es decir, al limpiar con exageración esta zona del cuerpo se prescindiría de los beneficios de la flora vaginal. Por consiguiente, el exceso de higiene podría ser peor que la falta de higiene.

Una vagina saludable ha de estar poblada por lactobacilos (estas bacterias son las que se encuentran en el yogur) que proporcionan protección frente a bacterias invasoras. Por este motivo, una vagina sana desprende un aroma que se asemeja al del ácido láctico del yogur y posee un pH entre 3,8 y 4,5.

Hay que tener en cuenta que una vagina con olor desagradable no siempre está relacionada con la falta de higiene sino que generalmente lo está con una infección llamada vaginitis bacteriana que produce compuestos como la trimetilamina, que es la misma sustancia que le da su olor al pescado poco fresco, y la putrescina, que se haya también en la carne putrefacta. Uno de los desencadenantes de la vaginitis bacteriana, además del exceso de higiene, es el semen. La eyaculación masculina dentro de la vagina de una mujer puede dar lugar a una variación en la flora vaginal. El origen del problema radica en que los espermatozoides no son capaces de moverse por el medio ácido de una vagina sana así que van envueltos en una solución alcalina que hace incrementar el pH de la vagina (e incrementar el riesgo de que la vagina sea invadida por bacterias no deseadas). Generalmente si se mantiene una relación sexual con eyaculación interna de manera esporádica no suele dar ningún problema. El riesgo aumenta considerablemente cuando se mantienen muchas relaciones sexuales de este tipo o, aún peor, si se practican con hombres diferentes.

Así que, para establecer unas conclusiones generales, podríamos matizar que cuando se dice a la ligera que una vagina huele pescado quizá se debería pensar que probablemente el responsable de ese olor sea un hombre o muchos diferentes.

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